
¡Buenas a todos! Hoy estamos felices, mucho, y es que hemos tenido el placer de poder intercambiar unas palabras con Gemma Rovira Ortega. ¿Que quién es Gemma? Pues nada más y nada menos que la traductora de los tres últimos tomos de Harry Potter y otras grandes obras como son El Nombre del Viento (¡que viva!) o El Niño con el Pijama de Rayas. Además, ahora mismo se encuentra inmersa en la traducción de El Temor de un Hombre Sabio (The Wise Man's Fear), que esperamos con impaciencia por España. Recordaros que llegará el día 3 de noviembre.
Así que, sin nada más que decir, excepto que ha sido una experiencia muy gratificante escribir las preguntas, os dejo con la entrevista, que de corazón esperamos que os guste.
Antes de nada, para el que no tenga mucha idea de en qué consiste el trabajo del traductor, ¿cuáles son los pasos a la hora de traducir un libro?
En primer lugar, tienes que leerte el original de un tirón. Te situas, captas el estilo del autor, ves si vas a tener que documentarte sobre algún tema en concreto, etc. Luego te marcas un ritmo de trabajo y empiezas a traducir. Suele costarte entrar en la historia, y al principio vas un poco lento; a medida que avanzas, vas soltándote. A mí me gusta traducir todo el día y, al final de la jornada, revisar las páginas que haya escrito. Una vez terminado el libro, hago una revisión completa que suele exigir dos lecturas. Cuando entregas el libro, el corrector hace otra revisión. Si hay tiempo, comentas con el corrector las dificultades que han surgido; así puedes dar los últimos retoques a la traducción.
Claro, claro: todo viene de la afición a la lectura. Y al mismo tiempo, la lectura es indispensable: es lo que te forma.Yo leía muchísimo cuando estudiaba, primero en castellano y luego en inglés. Cuando lees en las dos lenguas, inevitablemente llega un día en que empiezas a hacer comparaciones. Descubres que hay traducciones muy buenas y otras, no tanto. Si encima te gusta escribir, es posible que sientas la tentación de probarlo.
Además de la lectura, también me influyó la afición a la música. Seguramente, mis primeras traducciones fueron las de las letras de las canciones de los Rolling Stones, para uso exclusivamente personal, por supuesto.
Tal y como está la situación económica actual en el país, ¿consideras una buena salida laboral la traducción? ¿Hay mucha competencia en el mundo de los traductores?
La traducción literaria no es, desgraciadamente, una profesión muy rentable; sin embargo, no se trata de un problema de competencia. Exige muchísimas horas de trabajo; en general, las tarifas y las condiciones no son buenas (si las comparamos, por ejemplo, con las de otros países). Yo llevo más de veinte años traduciendo y la verdad es que no puedo quejarme porque nunca me ha faltado trabajo y porque siempre he trabajado para editoriales serias que valoran mucho el trabajo del traductor, pero en algún momento sí tuve la tentación de tirar la toalla. Nadie se dedica a traducir con el objetivo de forrarse; es una profesión vocacional y muy enriquecedora, lo cual no quiere decir que nos guste trabajar por amor al arte.
Es la editorial la que se interesa por el traductor. En todas las editoriales que se toman en serio nuestro trabajo y que dan a la traducción el valor que realmente tiene, hay "plantillas" de traductores (no están en nómina, porque somos todos free-lancers, pero los editores cuentan con ellos porque conocen su trayectoria, sus preferencias, etc.). Los editores saben qué traductor podría ser el más adecuado para cada libro, y procuran tenerlo en cuenta.
El trabajo de los traductores es muy importante, pero la mayoría de la gente no se para ni a mirar el nombre del traductor, ¿crees que está infravalorado?
Más que estar infravalorado, lo que ocurre es que el traductor tiende a pasar desapercibido. No es que los lectores no lo valoren, sino que no se paran a pensar en su existencia. Sin embargo, creo que poco a poco esto ha ido cambiando; hace diez años estábamos mucho peor. Es una labor de todos: traductores, editores, autores, críticos... Cada vez hay más gente que se interesa por el papel del traductor, y desde luego hay lectores que le dan mucha importancia. He dado varias charlas en colegios e institutos, y siempre me ha impresionado el valor que los alumnos daban a mi trabajo. En ese sentido, Patrick Rothfuss es un caso excepcional. Está haciendo una labor de divulgación increíble; los comentarios sobre la traducción que hace en su blog son verdaderas lecciones magistrales.
Por supuesto, se pierden cosas. Una traducción no es una calcomanía; pasar un texto de una lengua a otra conlleva una transformación. Pero eso no quiere decir que la traducción tenga que ser necesariamente peor que el original. Supongo que podríamos decir que ahí está la gracia: el traductor ha de saber qué tiene entre manos, qué puede hacer con ese texto, qué tendrá que sacrificar y cómo podrá compensarlo.
¿Qué reglas sigues para traducir juegos de palabras que en español no tienen sentido pero en su idioma original sí?
Intento buscar una equivalencia y recrear el juego. A veces interviene la inspiración, y ¡zas!, lo has resuelto casi sin darte cuenta. Otras veces le vas dando vueltas a una frase días y días; te acuestas y te levantas con ella, y al final sale. Por suerte, también tengo muy buenos colegas dispuestos a compartir esos problemillas y echar una mano para buscar soluciones.
Procuro traducir diez páginas diarias y revisarlas (no me gusta contar por palabras). Para mí es el ritmo de trabajo ideal, pero no siempre lo consigo. Y a veces, cuando el plazo es muy corto, tengo que traducir muchas más páginas por día, por mucho que me duela.
Has traducido obras muy conocidas como El nombre del viento, Harry Potter o El niño con el pijama de rayas, el camino hasta ello ha debido ser largo y a base de mucho trabajo... pero habrá habido momentos difíciles, de todos los libros que has traducido, ¿cuál te ha supuesto un reto mayor? ¿Por qué lo fue?
Creo que el mayor reto fue Harry Potter y la Orden del Fénix, sobre todo porque era un libro importante y yo tenía que estar a la altura de la confianza que habían depositado en mí. Traduje los tres últimos libros de la saga, cuando ya había miles (¿millones?) de lectores esperando que salieran las traducciones. El plazo de entrega era muy estricto, y por lo tanto, el ritmo de trabajo era muy intenso. Tenía que mantener el criterio de traducción de los libros anteriores, todo el léxico que ya había aparecido, el estilo, etc. Fue muy gratificante. De hecho, fue como un premio por tantos años de trabajo.
Y ya acercándonos a trabajos más actuales… La Crónica del Asesino de Reyes, una saga que ha cosechado mucho éxito en nuestro país con tan solo una parte publicada. Te vamos a hacer una pregunta que les va a gustar a los fans ávidos de noticias de El temor de un hombre sabio, ¿cómo llevas su traducción? ¿Cómo está siendo la experiencia de traducir un libro tan esperado?
Bueno, ahora ya sabéis la fecha de publicación, así que no hay mucho misterio. Ya sé que muchos lectores opinan que les hemos hecho esperar demasiado, pero era necesario. Además de largo, el libro es complicado, ya lo sabéis. Y el autor es el primer interesado en que le dediquemos el tiempo y la atención que merece.
Traducir El nombre del viento fue una de las experiencias más gratificantes que me ha dado esta profesión. El libro me encantó desde el principio, y para colmo, el autor se implicó muchísimo en el trabajo de los traductores (somos unos treinta). Nunca había tenido tanto apoyo directo del autor para resolver las dudas que planteaba la traducción. Por si fuera poco, también tuve mucho apoyo de la editorial; la editora hizo la corrección conmigo, mano a mano, y así conseguimos que no quedara ningún cabo suelto. Ahora, con El temor de un hombre sabio, se está repitiendo ese patrón y vuelve a haber una colaboración excelente entre la traductora, el autor y la editora. Eso facilita mucho el trabajo. Yo sólo espero que este libro quede tan bien como el anterior (o incluso mejor) y que los lectores disfruten con él.
Muchas gracias por vuestro interés y vuestra paciencia.
Muchísimas gracias a ti por habernos brindado esta maravillosa oportunidad.
¡Hasta pronto!
¡Hasta pronto!















